Un susurro entre las montañas
Cuando Tina desplazó la pesada baldosa suelta en el suelo del almacén, no imaginaba que aquel trozo de papel amarillento, y casi ilegible, que encontró la vincularía con un antiguo secreto familiar. Llevaba varios meses trabajando en la recepción del Hotel Internacional de Canfranc y, desde el primer día, sintió que aquel lugar desprendía una energía especial, una mezcla de historia, misterio y aventura que la atraía de manera inexplicable. Desde siempre había escuchado historias sobre ese emblemático edificio, pero las más queridas eran las que su madre, Nesi, le contaba sobre su bisabuela Rosa. Nesi le hablaba con admiración de aquella mujer fuerte y decidida que viajaba casi a diario desde Castiello hasta Canfranc con su mula para vender en el hotel las verduras y hortalizas recogidas en el Vado. A lo largo de los años, Tina había aprendido de su madre el amor por la historia de su familia y por aquellas montañas que las habían visto crecer. La conexión entre madre e hija se f...