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Mostrando las entradas etiquetadas como Amor

LA SEMILLA Y EL VUELO

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  La semilla y el vuelo Hay un momento en la educación en el que una comprende que su labor consiste, sobre todo, en sembrar. Sembrar confianza, curiosidad, afecto y conocimiento. Después llega el vuelo. El de quienes continúan su camino llevando consigo mucho más de lo que reflejan unas calificaciones. Los días de junio están cargados de emociones. Por un lado, me siento profundamente satisfecha cuando termina el curso y constato cómo los alumnos que finalizan la educación secundaria, y con los que he compartido infinidad de experiencias durante tantos años, culminan una etapa de sus vidas preparados para comenzar la siguiente. Sin embargo, al mismo tiempo, me invade una tristeza inesperada al caer en la cuenta de que ya no los volveré a ver el próximo curso, aunque sea plenamente consciente de que así es como debe ser. Y es que, en ocasiones, como profesora siento que formo parte de un pequeño pedazo de sus vidas. O quizá sea al revés y sean ellos quienes forman parte de la...

ONCE DEL OCHO. LA CORDADA

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Once del ocho: la cordada.   Hay días que nacen como cualquier otro y acaban convirtiéndose en abrazos que duran toda una vida . La madruga de aquel once del ocho me desperté sin sospechar que estaba a punto de vivir una jornada que cambiaría el rumbo de mi vida para siempre. El destino me puso, sin previo aviso, frente a quien después sería vuestro padre. La historia de ese día en la montaña la habéis escuchado incontables veces en nuestras reuniones familiares. Y sabéis que las casi tres décadas que siguieron a aquel domingo estival han sido, sin duda, las más felices de mi vida. Caminar junto a él por tantos y tan diversos senderos me forjó como ser humano, me ayudó a crecer, a ser mejor persona y me transformó profundamente como mujer. Pero, sobre todo y sin ninguna duda, lo mejor de esta travesía habéis sido vosotros tres. En los primeros años de vuestra infancia me hicisteis sentir infinitamente admirada, necesitada, útil y, sobre todo, amada. Aquellas miradas vuestras lo dec...

Migraciones del alma: aprendiendo de la naturaleza

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 Imagen: @yhabril Lo han vuelto a hacer, sin faltar a la cita. Como cada febrero, fieles a sus costumbres milenarias, estas magníficas aves migratorias han sobrevolado las altas cumbres pirenaicas e iniciado su ruta hacia el norte de Europa. Miles de kilómetros después, llegarán a tierras nórdicas, donde pasarán la temporada cálida, cantando y danzando sobre los mágicos lagos escandinavos. En este territorio de cría permanecerán ocho o nueve meses, hasta que el otoño empiece a refrescar, allá por octubre, y reanuden su vuelo migratorio hacia el suroeste de Europa y el norte de África. Una fría y soleada mañana de febrero, hace casi tres décadas, una pequeña muestra de este movimiento migratorio sobrevoló a la pareja enamorada. Unidos por una atracción inexplicable y un profundo sentido del compromiso, inmortalizaron aquel momento en compañía de familiares y amigos. Las blancas y majestuosas montañas pirenaicas fueron testigos de esa escena fascinante, impregnada de un encanto que...

MI PASIÓN

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Mi Pasión Hoy, en vísperas del día de los enamorados, me vienen a la cabeza innumerables escenas de amor. Historias cercanas, como el amor hacia mi mejor compañero de aventuras o el profundo y sin medida amor hacia mis dos queridas y preciosas hijas y mi amado hijo. Pero también hacia otras grandes pasiones que me acompañan desde mi más tierna infancia. El esquí ocupa el primer lugar en esa lista de pasiones. Son pocos los meses en los que se puede practicar esta disciplina invernal, ya sea en montañas, lagos helados o circuitos con huellas bien definidas. Sin embargo, son suficientes para experimentar una indescriptible sensación de libertad. Al deslizarme sobre el manto blanco, subida a dos sencillas tablas e impulsada por un par de bastones, ocurre algo mágico. Es como si las tablas se transformaran en alas y, de repente, pudiera volar. La velocidad que alcanzo, cada año menor por la prudencia que trae la edad, me permite sentir el aire fresco en el rostro y me conecta con la vi...

Juntos hasta la última cima

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  ¿Tienes algo que hacer en los próximos sesenta años? Esta pregunta me la hiciste un día de septiembre de 1996. Veintiocho años han pasado desde entonces, y muchas han sido las emocionantes aventuras que hemos vivido juntos. Hemos criado a dos hijas y un hijo maravillosos. Han crecido en un hogar lleno de afecto, en contacto con la naturaleza, el deporte, la cultura y la música. Todos estos elementos les han dotado de una gran sensibilidad y fortaleza de espíritu, pero, sobre todo, de una bondad infinita. Son, los tres, unas bellas personas con un buen corazón. No lo hemos hecho del todo mal,¿verdad?. Hemos ascendido juntos a muchas cimas de nuestro querido Pirineo, algunas de los Alpes y a la más alta de la cordillera del Atlas, en África. El montañismo ha sido la actividad que nos ha unido como pareja, ha alimentado nuestro amor familiar con altas dosis de fuerza, valor y determinación ante la adversidad. Muchas han sido las metáforas que hemos utilizado para comparar nues...

Rapsodia en el aire

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 Bajo un cielo infinito, en un vuelo sin igual, rápido y certero, en busca de su presa, surca el esparbel con su aleteo especial,  dibujando un poema, que la naturaleza expresa.  Con alas extendidas y elegancia en el cuello  ningún lazo puede raptar su libertad, su gesto trasciende entre lo terrenal y lo bello, su espírutu indomable desafía la adversidad. Representante de una fragilidad universal sin fronteras ni ley, internacional en su lenguaje,  su presencia nos conecta en un lazo fraternal,  a todo el mundo nos trasmite su mensaje. Que  en la rapsodia del aire, con sonidos norteños el vuelo del esparbel nos entone la canción,  encontremos la fuerza para conseguir nuestros sueños  y nos unamos como hermanos con amor y comprensión..

Te veo, te siento, te admiro

  Te veo, te siento, te huelo, te admiro... Sé que todo es temporal, que te vas a esfumar. Llegará el día en que desaparecerás, aunque tu presencia no olvidaré jamás. Te veo, te siento, te huelo, te admiro… Sin embargo, me entristece el hecho de perderte. Tendré que convivir con la idea de no verte , pero todos estos años a tu lado me recordarán mi gran suerte. Te veo, te siento, te huelo, te admiro... Pese a todo, vas a emprender el vuelo y te deseo lo mejor. Sé que a donde vayas, aquí o allá, en este mundo terrenal o espacial, este sentimiento que tenemos permanecerá. Vas a volar y del viaje disfrutar ... Pero hoy estás aquí conmigo y te veo, te siento, te huelo, te admiro.