EL MUELLE Y EL REFLEJO
El muelle y el reflejo No fue planeado. Solo tomó un desvío, buscando un sitio tranquilo para almorzar, lejos del ruido habitual. Era un día caluroso, limpio, con ese tipo de sol que parece mirar directamente al corazón. El lago apareció de pronto, como una respuesta suave a una pregunta aún no formulada. Aparcó el coche y caminó hasta un muelle de madera que se internaba unos pasos en el agua. Se sentó. Estaba sola. Las libélulas revoloteaban a su alrededor con una ligereza casi mágica. No eran molestia; parecían mensajeras de algo sutil, como si custodiaran ese momento suspendido entre dos etapas de la vida. El agua estaba en calma, como ella, pero con hondura. En silencio, comió. El aire estaba lleno de vida, aunque por dentro, algo en ella aún caminaba descalzo por los restos de un mundo que había cambiado para siempre. Un año antes, su marido había muerto. Sus tres hijos ya vivían fuera, construyendo sus propios universos. La casa familiar estaba llena de memorias y ha...