TERNURA EN EL ARTE
Hay historias que no solo se ven: se sienten. Se quedan adheridas a la piel durante días y, casi sin pedir permiso, abren puertas que creíamos cerradas. Las dos últimas películas que he visto en el cine me han impactado por varias razones. Ambas construyen su trama a partir de la evolución emocional de sus personajes. Las dos están rodadas con gran calidad; sus protagonistas ofrecen interpretaciones sublimes y la dirección es impecable. Pero si hay algo que realmente me ha marcado ha sido la ternura con la que están contadas. La primera fue Sentimental Value , dirigida por Joachim Trier. Renate Reinsve interpreta a una hija que arrastra un trauma desde la infancia, y lo hace con una verdad desarmante. El arco de transformación de su personaje es tan cotidiano y universal que resulta imposible no verse reflejada en algún rincón de su herida. En mi caso, despertó viejos fantasmas que aún no están del todo resueltos y, como no podía ser de otra manera, salí del cine profundame...