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ENSA: VII- SAÚCO

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  ENSA   Un lugar recóndito en el Himalaya                                                                   PARTE 2 SABORES  VII- Saúco El sonido de la loza en la fregadera la despertó de la siesta. Confundida, miró el teléfono y se asombró de lo rápido que habían pasado los minutos. Se incorporó y salió de la habitación. —Hola, mamá —dijo Paul—. ¿Te he despertado? Perdona, no era mi intención. —Qué alegría verte, Paul —respondió Nesi—. Hacía días que no coincidíamos en casa. —Sí, es que tengo mucho trabajo en el restaurante y termino bastante tarde. Cuando llego a casa ya estás acostada, y por las mañanas sueles irte muy temprano al instituto. —Ya, es verdad. Pero cuéntame: ¿qué tal te va? ¿Te gusta tu nuevo trabajo de chef de cocina? —Ostras, es súper divertido, y a...

ENSA: VI- KANEL

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  ENSA   Un lugar recóndito en el Himalaya PARTE 2 SABORES  VI- Kanel La música de fondo se escuchaba por todos los rincones del apartamento. What if, de Calaisa, sonaba de forma tan envolvente que Nesi, desde la cocina, cantaba y  ya casi se la sabía entera. Mientras iba sacando de la nevera los ingredientes necesarios para hacer unos kanelbullar , movía los pies rítmicamente realizando pequeños pasos de baile combinados con los diferentes acordes. En un par de días tenía un nuevo encuentro del club de lectura y quería aportar algo sabroso para acompañar la fika y endulzar la tertulia. —No se me da muy bien la repostería —pensó—. Lo que me da más pereza es el momento de empezar. Pero una vez que me veo con las manos en la masa, me dejo llevar y el resultado no está tan mal. Nesi siguió cantando y entre suaves movimientos corporales comenzó a seguir la receta del cuaderno que tenía en la alacena y que había ido completando a lo largo de los años.  ...

ENSA: V-LA CIUDAD

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  ENSA   Un lugar recóndito en el Himalaya PARTE 1 LLAMADAS V-LA CIUDAD El día había amanecido blanco. Era una de esas mañanas tan esperadas en el invierno y por fin había sucedido. Cuando Nesi se levantó y corrió las cortinas de su dormitorio, el resplandor de la nieve le cegó unos instantes. Pensó en lo afortunada que era al contemplar ese manto inmaculado sobre el adoquinado. Los bancos y la fuente se hallaban vestidos como novias que esperaran en silencio una ceremonia que la ciudad, dormida, aún no sabía que iba a celebrar. Y sin embargo, bajo esa quietud helada, la plaza Selma Lagerlöf nunca dejaba de latir: a esa hora, unos pasos apresurados abrían surcos oscuros en la nieve, huellas marcadas en líneas paralelas como corcheas dispuestas en un pentagrama, como si el barrio entero fuera una partitura. Nesi conocía algunos de esos rostros: el hombre sirio que abría la konditori antes del amanecer, la familia hindú del segundo piso, las mujeres con hiyab que se saludaba...

ENSA: IV-EL IMPULSO

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  ENSA   Un lugar recóndito en el Himalaya PARTE 1 LLAMADAS IV-EL IMPULSO Nesi colgó el teléfono después de hablar con Tina, su hija menor. Seguía sentada delante de su escritorio lleno de papeles, el ordenador encendido, su cuadrante sin terminar y la taza de leche completamente fría. Desde la ventana, la plaza Selma Lagerlöf se veía completamente desierta y las ramas desnudas de los abedules que la rodeaban se mecían en su último vaivén del día. Tina le había llamado desde Granada, donde llevaba varios meses viviendo. Se alegró de que se hubiera acordado de ella y de que la hubiera traído al presente de nuevo. Pero sobre todo, le complacía conocer todas las experiencias que su hija estaba acumulando en esta nueva etapa. Se le oía contenta y satisfecha con el rumbo que había tomado su vida. Su trabajo actual como monitora de esquí en Sierra Nevada le estaba sentando de maravilla. Se manejaba como pez en el agua entr...

ENSA:III-AIRE FRESCO

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ENSA   Un lugar recóndito en el Himalaya PARTE 1 LLAMADAS III- AIRE FRESCO   Palden nos lo solía decir todos los días: «la mochila para la travesía diaria tiene que ser ligera». Yo lo sabía, pero justo cuando me disponía a preparar las cosas, todo se me antojaba necesario: un chubasquero, por si llovía; los guantes, el gorro y un forro, por si soplaba el viento y hacía frío al llegar al collado; una camiseta limpia, para cambiarme por si sudaba demasiado, dos cantimploras, una de ellas con filtro; las pastillas potabilizadoras del agua; el botiquín y la crema de protección solar, la gorra y las gafas de repuesto para el sol; la bolsa con el almuerzo, los bastones, las sandalias de agua, por si había que atravesar algún río; la cámara de fotos… «Ahhh, ¿qué quito y qué dejo? Lo necesito todo», me decía a mí misma. Todas las mañanas me surgía el mismo dilema, pero finalmente el macuto pesaba, aproximadamente, lo mismo cada día. Después de esa rutina matutina, lo de...

ENSA: II-EL REGRESO

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  ENSA Un lugar recóndito en el Himalaya Llamadas, sabores, sonidos, colores y conexiones. Recuerdos que parecen dormidos y que, semana a semana, abren una nueva puerta al futuro. Todo empieza con una guía del Himalaya que aparece misteriosamente en la vida de Nesi. PARTE 1 LLAMADAS II EL REGRESO Nesi miró por la mirilla y, sorprendentemente, no vio a nadie. «¡Qué extraño! —pensó—. Juraría que habían llamado». Dudó unos instantes, pero finalmente abrió la puerta. El paquete, de un tamaño más bien pequeño, que descansaba en el suelo junto al ascensor, capturó su atención. El envoltorio, de color marrón, estaba muy deteriorado, como si hubiera pasado largas jornadas bajo la lluvia. Se acercó, lo recogió y buscó algún detalle que le diera una pista sobre el origen o el destinatario. Lo inspeccionó por delante y por detrás, de arriba abajo, y descubrió unas letras medio borradas, casi ilegibles. No se podía leer a quién iba dirigido, pero se intuía una dirección que, sin ninguna duda, ...

ENSA: I-LA LLAMADA

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  ENSA   Un lugar recóndito en el Himalaya Llamadas, sabores, sonidos, colores y conexiones. Recuerdos que parecen dormidos y que, semana a semana, abren una nueva puerta al futuro. Todo empieza con una guía del Himalaya que aparece misteriosamente en la vida de Nesi. PARTE 1 LLAMADAS I LA LLAMADA Como cada domingo, cuando el cielo se teñía de tonos anaranjados y la temperatura se desplomaba de forma dramática, Nesi se sentaba en su amplio escritorio para planificar la ajetreada semana que le esperaba expectante como un atleta en la línea de salida. A esas horas tenía el apartamento completamente para ella sola. Sus hijos solían aprovechar cada minuto del fin de semana y los domingos por la tarde salían al cine o a cenar con sus respectivas parejas. Esto le permitía, a veces, poner un poco de música para acompañar este momento y hacerlo más entretenido. Le gustaba prepararse un vaso de leche caliente con miel y, mientras completaba el cuadrante con sus asuntos pendientes...