HAY VIAJES QUE NUNCA TERMINAN
Hay viajes que nunca terminan En 1996, gracias a un trekking del Club Pirineísta Mayencos por tierras africanas, mi vida dio un giro de 180 grados. Sin saberlo, allí comenzó la aventura más importante de mi vida. De aquel viaje nacieron muchos otros, aunque ninguno fue tan importante como el que comenzó al regresar a casa. Montañas compartidas, una familia, sueños realizados, nuevos proyectos, una expedición al Everest, un cambio de país para construir una nueva vida en latitudes nórdicas... Y también la certeza de que algunos senderos siguen caminándose mucho después de haber llegado al destino. Treinta años después, mi querido Mayencos lo ha vuelto a hacer. Esta vez el escenario ha sido el Himalaya de la India. El valle de Ladakh ha afianzado mi pasión por la montaña, compartiendo senderos con personas extraordinarias y, sobre todo, junto a mi trío favorito, el regalo más hermoso de aquella primera aventura africana. Sin embargo, el Himalaya nos ha ...