APRETAR UNA TECLA: PUBLICAR

 


Llevo unos cuantos días haciéndome esta pregunta: ¿por qué escribir y para qué? Y cuando una pregunta me resuena en la cabeza, tengo que encontrar una respuesta.

La verdad es que existe una necesidad imperiosa en mi interior de verbalizar emociones, recuerdos, experiencias, ilusiones y/o sueños. Frecuentemente, voy anotando en libretas diversas pequeñas pinceladas que surgen de forma inesperada. Algunas veces, apenas son dos o tres oraciones que se precipitan como una cascada por una ladera montañosa. Pero, en otras ocasiones me detengo a buscar las palabras adecuadas para describir todo aquello que me golpea fuerte en el corazón.

Desconozco el origen de esta necesidad. Lo cierto es que hasta que las palabras no salen de mi mente, a través de mi puño, y las leo reflejadas en el papel, no me quedo tranquila. Entonces, ¿significa esto que escribir me ayuda a encontrar esa paz mental tan anhelada? Puede que así sea.

Sin embargo, si exclusivamente fuese esa la razón, ¿por qué aparece, además, el deseo de publicar los textos escritos? ¿Qué hay detrás de este empeño?

Cada año se publican en el mundo entre 2 y 2,5 millones de títulos nuevos. En España, solamente la cifra supera los 90.000 ejemplares. Detrás de todas estas obras hay escritores y escritoras que tendrán sus particulares y/o personales razones para escribir y publicar, esperando ser leídos. Pero realmente, ¿cuántos de estos libros se quedan en las estanterías de las librerías sin ser vendidos?

Las estadísticas muestran que el 50 % de los libros publicados no vende ni un solo ejemplar en un año. Asimismo, cerca del 90 % de las publicaciones comerciales vende menos de 2000 copias en toda su vida útil. Solo el 4,5 % de las obras lanzadas logra superar la barrera de los 100 ejemplares vendidos al año, según Jane Friedman en su boletín The Bottom Line.

Con estas perspectivas, resulta poco alentador plantearse publicar cualquier libro. Aun así, y sinceramente, sin ser conocedora de esta cruda realidad, hace poco menos de dos años me lancé a sacar mi primer título: Senderos de esperanza: Reflexiones de una montañesa en la travesía de los cuidados. El resultado fue completamente inesperado: además de las dos ediciones en español, se agotó la primera edición en sueco, Stigar av hopp, y se imprimieron bajo demanda  numerosos ejemplares en inglés, Trails of Hope.

Hay que decir que este primer propósito literario tenía un trasfondo solidario, destinando todos sus beneficios a la investigación contra el cáncer. A pesar de ello, la satisfacción de estos frutos fue empañada con el desgaste emocional de la promoción comercial del proyecto. Durante gran parte del año 2025, mi exposición personal para este cometido finalmente me pasó factura. Cuando me lancé a publicar mi segundo libro, Huellas vivas: Un viaje entre la memoria, la ausencia y la búsqueda —un proceso natural y universal de continuidad tras la pérdida de un ser amado—, me desinflé. La difusión fue, más bien, imperceptible, y los resultados mejor no comentarlos.

Entonces, repasando mi breve e inexperta trayectoria literaria, ¿por qué seguir escribiendo? ¿Por qué sigo teniendo ese deseo de narrar mis reflexiones, fantasías, recuerdos, memorias, ilusiones o experiencias?

Desconozco los motivos, pero sí puedo decir que se ha convertido en una rutina, en un hábito. Contar mi verdad, lo que me pasa, cuando me está pasando, como decía Carmen Martín Gaite al explicar lo que significaba para ella escribir.

Diferente es la publicación editorial, que ya ha perdido todo el interés para mí. De ese viaje, me apeo. No me siento capaz de asumir todo lo que conlleva. Lo he vivido, lo he disfrutado, pero también lo he sufrido. Ya está.

Así que creo que mi verdadero rumbo está aquí, en El vuelo del Esparbel, en mi casa, donde me siento cómoda y no me supone más esfuerzo que el de apretar una tecla: Publicar.

Actualmente, este blog lo seguís unas 50 personas, lo cual no significa que leáis todo lo que publico. Pero si, entre todas las que estáis al otro lado de la pantalla, a alguna le resuenan mis historias de andar por casa, las reflexiones de este espíritu inquieto, me quedo más que satisfecha.

Si has llegado hasta aquí, te cuento que hoy empiezo una nueva aventura: la escritura de una historia que iré entregando en este medio digital, de forma periódica. Espero que la disfrutes.

ENSA. Un lugar recóndito en el Himalaya.

(Primer capítulo, próximamente, en El vuelo del Esparbel)

Comentarios

  1. He llegado hasta el final. Y será un placer parai leer tu experiencia. Gracias por pensar en compartirla. Un a5

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